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Bar El Chino | Historia del último antro tanguero auténtico de Buenos Aires

Historia del tango · El último antro tanguero auténtico · Nueva Pompeya

Bar El Chino, Nueva Pompeya, Buenos Aires

El Bar El Chino, ubicado en la calle Beazley 3566 del barrio de Nueva Pompeya, fue considerado por muchos el último gran reducto tanguero auténtico de Buenos Aires. Sin producciones escénicas, sin escenarios ni luces, el protagonismo era de las mesas gastadas, las paredes cubiertas de afiches y fotografías amarillentas y, sobre todo, del tango cantado por la gente, a la gorra, de diez de la mañana a diez de la noche.

Historia del Bar El Chino

El local de Beazley 3566 tiene historia desde antes del tango. En su prehistoria fue propiedad de un grupo de españoles que lo llamaban "Las 3 moscas" — porque iba poca gente y en su interior se timbeaba y levantaba juego. Uno de los españoles se casó con la tía de Carlos Martínez, vecino de la casa lindera, y con el tiempo la propiedad quedó en manos de la familia.

El bar fue inaugurado en su etapa tanguera alrededor de 1937 — algunas fuentes señalan 1944 como el año en que comenzó la peña tanguera estable. Su animador y alma fue Jorge "El Chino" Garcés, cantor de tangos que trabajaba las mesas y de pronto se largaba a entonar tangos en el medio de su faena. El Chino no solo administraba el bar — lo cantaba.

La fórmula era tan simple como irrepetible: una peña de tango "de 10 a 10", como rezaba un cartel con más de cuarenta años en la pared. Cualquier habitué que quisiera cantar podía hacerlo, acompañado de una guitarra. Así debutaron frente a un público muchos aspirantes a tangueros, entre los que luego emergieron cantores que hicieron carrera. La mezcla de personajes era notable: jubilados, extranjeros, poetas, taxistas, gente del barrio y peregrinaciones de aficionados de todo el mundo que habían escuchado hablar del lugar.

La fama internacional y José Sacristán

A principios de los años ochenta, el actor español José Sacristán comenzó a frecuentar el Bar El Chino en sus estadías en Buenos Aires. La autenticidad del lugar y la camaradería que encontró allí lo impresionaron tanto que lo mencionó en múltiples notas periodísticas. Esa referencia del actor — conocido en toda España — convirtió al Bar El Chino en un destino de peregrinación internacional. Llegaban visitantes de Europa, especialmente de España e Italia, que querían conocer ese rincón de Nueva Pompeya del que todo el mundo hablaba.

Declaración cultural y documental

En 1999, cuando aún vivían el Chino y su hijo, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró la Peña Los Amigos o Bar del Chino como Sitio de Interés Cultural (Norma 421/99). La declaración reconocía que "toda su ambientación está detenida en ese tiempo" — el tiempo de la década del cuarenta — y que el espacio era "un reducto cultural tanguero en el cual cada uno de los habitués tiene la oportunidad de disfrutar los tangos interpretados por otros como también de cantar sus propios tangos acompañado de una guitarra".

Jorge "El Chino" Garcés falleció el 21 de agosto de 2002. En septiembre de 2003 se estrenó en los cines la película "Bar El Chino", dirigida por Daniel Burak y protagonizada por Boy Olmi y Jimena La Torre. El film entrelazó ficción y documental para contar la historia del bar y de sus personajes — una historia de tango, amistad y amor en el Buenos Aires de la crisis de 2001.

El bar que ya no está

El Bar El Chino figura en el listado de "Bares Notables que ya no están" — los espacios que alguna vez integraron el catálogo oficial del Gobierno de la Ciudad y que cerraron con el tiempo. Sus paredes con fotos amarillas, las sillas dispares y el cartel de "de 10 a 10" forman parte ya de la memoria del tango porteño, junto al Caño 14, el Unión Bar y otros espacios que fueron y no volvieron.

Pero la leyenda del Bar El Chino sigue viva en la película de Burak, en los relatos de quienes lo frecuentaron y en la placa de Sitio de Interés Cultural que la Ciudad le otorgó antes de que cerrara sus puertas definitivamente.

El legado del Bar El Chino

El Bar El Chino permanece en la memoria colectiva como uno de los últimos espacios donde el tango conservó el espíritu de las antiguas peñas porteñas. Sin escenarios ni producciones comerciales, el protagonismo era de los cantores, los guitarristas y el público, que mantenían viva una tradición transmitida de generación en generación.

Aunque el bar ya no existe, su historia continúa a través de los testimonios de quienes lo frecuentaron, de la película inspirada en su ambiente y del reconocimiento que recibió como Sitio de Interés Cultural. Su nombre ocupa un lugar destacado entre los espacios más emblemáticos del patrimonio tanguero de Buenos Aires.

Hoy el Bar El Chino es recordado como un símbolo del tango más espontáneo y popular, muy distinto al de los grandes escenarios comerciales. Su historia demuestra cómo pequeños espacios de barrio también contribuyeron a preservar una parte fundamental del patrimonio cultural de Buenos Aires.

❓ Preguntas frecuentes sobre el Bar El Chino

¿El Bar El Chino sigue abierto?

No. El Bar El Chino cerró sus puertas. Figura en el listado de Bares Notables que ya no están del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Quién fue Jorge "El Chino" Garcés?

Fue el cantor de tangos y animador que convirtió el bar de Beazley 3566 en el reducto tanguero más auténtico de Buenos Aires. Falleció el 21 de agosto de 2002. Su presencia y su carisma fueron el alma del lugar durante décadas.

¿Hay una película sobre el Bar El Chino?

Bar El Chino (2003), dirigida por Daniel Burak y protagonizada por Boy Olmi, mezcla ficción y documental para contar la historia del bar y de sus personajes en el Buenos Aires de la crisis de 2001.

¿Fue declarado patrimonio cultural?

Sí. En 1999 la Legislatura porteña lo declaró Sitio de Interés Cultural bajo el nombre Peña Los Amigos (Norma 421/99).

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📌 Fuente

Información elaborada en base a fuentes históricas sobre el Bar El Chino y el patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

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La Biela | El bar de Borges y Fangio en Recoleta

✔ Información actualizada en 2026

La Biela es el bar más emblemático de Recoleta. Ubicado en la esquina de Quintana y Roberto M. Ortiz, frente a la Iglesia del Pilar y al Cementerio de la Recoleta, acumula más de un siglo de historia porteña. Por sus mesas pasaron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Juan Manuel Fangio, Silvina Ocampo y varios presidentes argentinos. Su mesa número 20 — la de Borges y Bioy Casares — nunca se usa.

Historia de La Biela

La historia de esta esquina se remonta a la primera mitad del siglo XIX. A mediados de ese siglo, cuando Recoleta era una zona de quintas con pocas casas, un vasco de apellido Michelena estaba a cargo de una pulpería en la intersección de las actuales Quintana y Junín. Se vendía de todo — azúcar, yerba, tabaco, pan, bebidas y medicinas — y se organizaban bailes y payadas populares. Por allí solían pasar el payador Gabino Ezeiza y Ángel Villoldo, considerado el Padre del Tango.

A lo largo del siglo el local fue tomando distintos nombres. Fue la Pulpería del Vasco Michelena, luego La Viridita — porque el propietario gallego le decía "viridita" a la angosta vereda con mesas para dieciocho parroquianos —, y más tarde Aerobar, por la presencia de pilotos de la Aeronáutica cuyas oficinas quedaban frente al local.

El nombre definitivo llegó en 1950. En aquella época las picadas de automóviles por las avenidas Quintana y Alvear eran moda entre la clase alta porteña. El corredor Roberto Mieres — o "Bitito", según algunas versiones — fundió las bielas de su auto al pasar por esa esquina. El local adoptó primero el nombre de La Biela Fundida y luego, simplemente, La Biela. Incluso hoy las sillas están decoradas con imágenes de bielas de motor.

En los años cincuenta el bar se convirtió en punto de encuentro del automovilismo internacional: por sus mesas pasaron Juan Manuel Fangio, Froilán González, los hermanos Gálvez y Charlie Menditeguy. También llegaron intelectuales de la talla de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, que se reunían regularmente en la mesa número 20 a tomar café y escribir.

La mesa 20 de Borges

La mesa número 20 era la preferida de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, que se encontraban allí regularmente a compartir cafés y tomar apuntes. Hoy esa mesa está reservada como homenaje y es punto de peregrinación de lectores de todo el mundo — los turistas llegan, se sientan y se fotografían en el lugar donde los dos grandes de la literatura argentina pasaron parte de su vida intelectual.

La terraza bajo el gomero

Uno de los atractivos más característicos de La Biela es su terraza exterior bajo la sombra de un enorme gomero centenario — un ficus elastica de tronco descomunal que da sombra a decenas de mesas. Desde esa terraza se tiene vista directa a la Iglesia del Pilar, al Cementerio de la Recoleta, al Centro Cultural Recoleta y al Palais de Glace. Es una de las mejores esquinas para ver pasar Buenos Aires.

Datos útiles

Dirección: Av. Quintana 600 esq. R. M. Ortiz, Recoleta
Teléfono: (011) 4804-0449
Horarios: Todos los días de 8 a 23:45 hs
Web: labiela.com

Cómo llegar

En subte por la Línea H (estación Las Heras) o la Línea D (estación Pueyrredón). En colectivo por Av. Alvear o Av. del Libertador. A pie desde el Cementerio de la Recoleta, a metros de distancia.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama La Biela?

Por las picadas de autos que se realizaban en los años 50 por Quintana y Alvear. El corredor Roberto Mieres fundió las bielas de su auto en esta esquina y el bar adoptó ese nombre.

¿Qué es la mesa 20 de La Biela?

La mesa donde Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares se reunían regularmente a tomar café y escribir. Hoy está reservada como homenaje y es punto de peregrinación de lectores y turistas.

¿La Biela es un bar notable?

Sí. Fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad en 1999 e integra el Catálogo Oficial de Bares Notables del GCBA.

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Esquina Homero Manzi | El bar de Boedo donde nació el tango Sur

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La Esquina Homero Manzi no es solo un bar: es el lugar donde nació "Sur". En 1948, en una de sus mesas, Homero Manzi escribió la letra del tango que inmortalizó esa esquina de Boedo. Hoy, el bar que lleva su nombre sigue siendo un santuario vivo de la cultura porteña donde el tango no se exhibe — se vive.

Historia de la Esquina Homero Manzi

El bar abrió en 1927 con el nombre de El Aeroplano — una silueta del intrépido aparato volador aparecía dibujada en una de sus ventanas. En 1937 fue comprado por dos socios japoneses, los hermanos Asato, que lo rebautizaron Nippon. Era la época de la ginebra acodada al estaño y los tangos que sonaban en dos grandes fonógrafos que dominaban el salón.

Por sus mesas pasaron Homero Manzi, Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese — tres de los nombres más grandes de la historia del tango. En 1948 Manzi se sentó en una de esas mesas y escribió los versos de "Sur". Troilo puso la música y el tango se convirtió en uno de los más emblemáticos del cancionero rioplatense.

El 6 de marzo de 1999 el bar cerró sus puertas y la tristeza invadió Boedo. Dos años después, en 2001, Eulogio Pérez Ogando — un inmigrante gallego llegado a Argentina con ocho años en 1952 — lo reabrió con el nombre actual, renovado pero fiel a su espíritu tanguero. En la ochava, sobre el acceso, la inconfundible cara de Homero dibujada por Hermenegildo Sábat preside la esquina.

El tango Sur y esta esquina

"Sur" es uno de los tangos más amados del repertorio porteño. Fue compuesto en 1948 y grabado por Aníbal Troilo. La letra de Homero Manzi evoca con precisión y emoción los recuerdos del barrio de su infancia — San Juan y Boedo, Pompeya, el terraplén, la luz del almacén. Esta esquina es la esquina del tango.

El show de tango

La Esquina Homero Manzi ofrece espectáculos de tango casi todas las noches del año en su escenario, combinando la propuesta gastronómica con la música en vivo. El ambiente es el de un bodegón porteño con historia — escalopes, milanesas, pasta — y el tango como fondo permanente.

Reconocimientos

Fue declarado Café Notable en 2004 por la Comisión de Protección y Promoción de Cafés, Bares, Billares y Confiterías Notables. La esquina fue declarada Área de Protección Histórica por la Legislatura de la Ciudad.

Datos útiles

Dirección: Av. San Juan 3601 esq. Boedo (referencia Boedo 999), barrio de Boedo
Teléfono: (011) 4957-8488
Horarios: Lunes a domingos de 7 a 23:30 hs
Web: esquinahomeromanzi.com.ar

Cómo llegar

En subte por la Línea E (estación Boedo) o la Línea H (estación Inclán). En colectivo por Av. Boedo o Av. San Juan.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama Esquina Homero Manzi?

En homenaje al letrista Homero Manzi, quien escribió la letra del tango Sur en una de sus mesas en 1948.

¿Cuándo se fundó este bar?

En 1927, con el nombre de El Aeroplano. En 1937 pasó a llamarse Nippon bajo dueños japoneses. Cerró en 1999 y reabrió en 2001 con el nombre actual.

¿Tiene shows de tango?

Sí. Ofrece espectáculos de tango en vivo casi todas las noches del año en su escenario.

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Las Violetas | La confitería más querida de Buenos Aires (1884)

✔ Información actualizada en 2026

Las Violetas es la confitería favorita de los porteños. Fundada el 21 de septiembre de 1884 — primer día de la primavera — en la esquina de Rivadavia y Medrano, Almagro, sus vitrales franceses, mármoles de Carrara y arañas de bronce la convirtieron en símbolo de la belle époque porteña. En 2017 fue elegida Mejor Café Notable de la Ciudad de Buenos Aires.

Historia de Las Violetas

La confitería fue fundada el 21 de septiembre de 1884 por dos inmigrantes portugueses. El nombre viene de los canteros de flores violetas que bordeaban toda la ochava al momento de la inauguración. Según la historia, el mismo Carlos Pellegrini — futuro presidente de la Argentina — llegó a la inauguración en carruaje acompañado por sus amigos distinguidos, atraído por el fasto del nuevo local en lo que entonces era un barrio de quintas en los extramuros porteños.

La confitería fue construida sin escatimar gastos: fina boiserie, vitrales franceses, mármoles italianos importados y muebles de París. En la década de 1920 fue remodelada con nuevas vidrieras y puertas de vidrios curvos. Los pisos de mármol italiano fueron instalados en 1928, confeccionados sobre bocetos en acuarela y tinta china de un escenógrafo porteño con taller en la calle Piedras.

En 1984 el Museo de la Ciudad la reconoció como "Testimonio Vivo de la Memoria Ciudadana". En 1998 la Legislatura la declaró Sitio de Interés Cultural y Área de Protección Histórica. Ese mismo año cerró sus puertas. Estuvo cerrada hasta 2001, cuando fue restaurada fielmente y reinaugurada conservando todos sus materiales originales — la fachada, los vitrales, los mármoles y las arañas de bronce.

Sus habitués célebres

Alfonsina Storni, que vivía en el barrio de Almagro, era clienta asidua y pasaba largas horas leyendo y escribiendo en sus mesas. Roberto Arlt fue otro escritor que hizo de Las Violetas su espacio de trabajo e inspiración. También la frecuentaron Irineo Leguisamo — el jockey al que se le dedica la torta Leguisamo, una de las especialidades de la casa con dulce de leche, merengue y crema de almendras —, Osvaldo Pugliese, Jorge Luis Borges, Mercedes Sosa y varios presidentes argentinos de distintas épocas.

La torta Leguisamo

La torta Leguisamo es el postre emblema de Las Violetas, creada en honor al jockey uruguayo Irineo Leguisamo, habitué del local. Lleva dulce de leche, merengue y crema de almendras. Es uno de los más pedidos de la carta y uno de los símbolos gastronómicos de la confitería.

Datos útiles

Dirección: Av. Rivadavia 3899 esq. Medrano, Almagro
Teléfono: (011) 4958-7387/88
Horarios: Lunes a domingos de 6 a 00 hs. Fines de semana y feriados: abierto las 24 horas
Web: lasvioletas.com.ar

Cómo llegar

En subte por la Línea A (estación Castro Barros). En colectivo por Av. Rivadavia, líneas 2, 5, 7, 82, 88, 104, 105, 128, 132 y 151.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se fundó Las Violetas?

El 21 de septiembre de 1884, primer día de la primavera, en la esquina de Rivadavia y Medrano, Almagro.

¿Por qué se llama Las Violetas?

Porque toda la ochava estaba bordeada por canteros de flores violetas al momento de la inauguración.

¿Cuándo cerró y cuándo reabrió?

Cerró en 1998 y reabrió en 2001 tras una restauración completa que conservó todos sus materiales originales.

¿Qué es la torta Leguisamo?

Es el postre emblema de Las Violetas, creado en honor al jockey Irineo Leguisamo. Lleva dulce de leche, merengue y crema de almendras.

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Bar El Federal | El bar más antiguo de San Telmo (1864)

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Bar El Federal es el bar y restaurante más antiguo en funcionamiento de Buenos Aires. Fundado en 1864 como pulpería en una esquina de tierra de San Telmo, acumula 160 años de historia porteña entre sus paredes de ladrillos y su barra de madera con arco en alzada. En 2024 celebró su 160° aniversario con degustaciones, shows musicales y la descubierta de una placa conmemorativa.

Historia de Bar El Federal

La esquina de Perú y Carlos Calvo fue testigo de casi toda la historia de San Telmo. En 1864, cuando las calles eran de tierra y los caballos atados a los palenques eran parte del paisaje, abrió en ese rincón una pulpería donde se reunían payadores, trabajadores portuarios y gente del barrio. Se apostaba en juegos de naipes y dados, se realizaban riñas de gallos y se servía comida al mediodía.

Con el tiempo la pulpería se convirtió en almacén de ultramarinos donde llegaban sardinas españolas, higos de Esmirna y aceite de oliva italiano. En la planta alta funcionaba clandestinamente una "casa de tolerancia". En 1871 la epidemia de fiebre amarilla provocó el éxodo de las familias patricias hacia el norte de la ciudad y San Telmo quedó como barrio de inmigrantes y conventillos — la identidad que le dio su carácter definitivo. El Federal sobrevivió a todo eso y siguió funcionando como almacén con despacho de bebidas hasta convertirse en el café bar que es hoy.

El edificio actual de dos plantas y estilo italianizante fue construido a fines del siglo XIX. Sus interiores se mantienen originales de comienzos del siglo XX: la barra de madera con arco en alzada, los mosaicos calcáreos originales, la antigua máquina registradora, las chapas enlozadas con publicidades centenarias y los avisos del siglo pasado que cuelgan de las paredes forman una colección única de piezas que convierten al bar en un museo vivo de la cultura porteña.

El Federal en el cine argentino

El Federal fue escenario de varias películas: Cafetín de Buenos Aires, El Tango cuenta su historia, Custodio de señoras y otras producciones del cine nacional usaron su ambiente como locación, atraídos por la autenticidad de un espacio que no necesita vestuario de época porque vive en ella.

Reconocimientos

Por Resolución de la Legislatura de la Ciudad N° 520/2004 fue declarado "Sitio de Interés Cultural" por ser testigo de una época y del barrio de San Telmo. Integra el Catálogo Oficial de Bares Notables del Gobierno de la Ciudad. Es el segundo bar más antiguo de Buenos Aires en funcionamiento, detrás del Café Tortoni.

Datos útiles

Dirección: Carlos Calvo 595 esq. Perú, San Telmo
Teléfono: (011) 4300-4313
Horarios: Lunes a lunes de 8 hs a 2 hs

Cómo llegar

En subte por la Línea C (estación Independencia) o caminando desde Plaza Dorrego bajando por Defensa hasta Carlos Calvo. En colectivo por las líneas que circulan por Perú o por Av. San Juan.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el bar más antiguo de Buenos Aires en funcionamiento?

Bar El Federal, fundado en 1864, es el segundo más antiguo en funcionamiento detrás del Café Tortoni (1858). En 2024 celebró su 160° aniversario.

¿Qué hace especial a Bar El Federal?

Sus interiores originales de comienzos del siglo XX se conservan intactos: barra de madera histórica, mosaicos calcáreos, máquina registradora antigua y publicidades centenarias en las paredes.

¿Bar El Federal es un bar notable?

Sí. Fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad en 2004 e integra el Catálogo Oficial de Bares Notables del GCBA.

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