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A Cátulo Castillo | Historia del tango de Eladia Blázquez en homenaje al gran poeta

A Cátulo Castillo es un tango con música y letra de Eladia Blázquez que le habla directamente al poeta fallecido — "mi viejo Catulín" — con la intimidad y la ternura de quien despide a un hermano del oficio. Eladia no escribe sobre Cátulo Castillo: le escribe a él, en segunda persona, como si la distancia de la muerte pudiera acortarse con las palabras exactas y la música justa.

El resultado es uno de los tangos de homenaje más conmovedores del cancionero rioplatense: una elegía que no se regodea en el dolor sino que celebra al hombre — su mirada pura, su oleada de ternura, sus manos fraternales, su verso "nostálgico y celoso de esquinas y fondín".

Ficha técnica

  • Título: A Cátulo Castillo
  • Género: Tango homenaje / elegía
  • Música y letra: Eladia Blázquez
  • Dedicado a: Cátulo Castillo (1906–1975), poeta del tango argentino
  • Registro: Elegía poética / homenaje entre pares

Eladia Blázquez: la gran voz poética del tango contemporáneo

Eladia Blázquez (1931–2005) fue compositora, pianista, cantante y letrista, y una de las figuras más importantes del tango argentino de la segunda mitad del siglo XX. Su obra se distingue por una escritura de gran vuelo poético que combinó la tradición del cancionero clásico con una sensibilidad contemporánea — reflexiva, filosófica, profundamente porteña. Entre sus obras más recordadas figuran "El corazón al sur", "Honrar la vida", "Somos" y "Contigo o sin ti".

Su homenaje a Cátulo Castillo no es el de una admiradora sino el de una par: dos poetas del mismo linaje que compartieron el amor por Buenos Aires, por el tango y por la palabra precisa.

Cátulo Castillo: el poeta que se fue en primavera

Cátulo Castillo (1906–1975) fue uno de los letristas más importantes de la historia del tango. Hijo de José González Castillo, su escritura combinó el simbolismo literario con la profundidad emocional del cancionero porteño. Sus colaboraciones con Aníbal Troilo produjeron páginas memorables del género. Murió en octubre de 1975 — plena primavera del hemisferio sur — y Eladia Blázquez convirtió esa circunstancia en la primera imagen de su elegía.

Análisis literario: la elegía como diálogo con el muerto

La decisión más significativa de la letra es escribir en segunda persona. Eladia no habla de Cátulo: le habla a él. "Tu muerte fue una tarde muy cálida de octubre" — el posesivo "tu" establece de inmediato la intimidad del vínculo y la dirección del poema. Toda la primera estrofa está construida sobre ese tono: la narración de la muerte como si el difunto pudiera escucharla y reconocer la descripción de su propio final.

La imagen de la muerte en primavera — "en plena primavera y cuando el sol se viste / de luz y mariposas y el aire de jazmín" — es uno de los hallazgos más hermosos de la letra. La muerte en primavera no es trágica sino paradójica: el mundo se renueva justo cuando él parte. Y el cierre de la estrofa lo convierte en promesa: "entraste en el misterio / para volver en tango, ¡mi viejo Catulín!" El tango como forma de inmortalidad — lo que siempre subyace en el cancionero pero aquí se dice directamente.

El puente reduce el registro a lo más íntimo y personal: "Me duele el sol / y hasta el alcohol, / me pone triste." Ya no es el retrato del homenajeado sino la confesión de quien lo llora. El alcohol como consuelo que ya no consuela — imagen de una honestidad emotiva que Blázquez maneja con gran naturalidad.

La tercera estrofa es el retrato del hombre: su mirada pura, su "oleada de ternura", "su cara y el asombro donde asomaba el niño". Esta última imagen es extraordinaria: en la cara de un hombre adulto, serio, poeta mayor, asomaba todavía el niño. Es la imagen más tierna de la letra y la que mejor captura al Cátulo que Eladia conoció.

El cierre nombra el legado poético — "la esgrima de tu prosa, tu verso cadencioso, / nostálgico y celoso de esquinas y fondín" — y termina con lo más simple y más grande: sus manos fraternales y la palabra "Hermano".

El tango de homenaje entre pares: una tradición del cancionero

El tango tiene una larga tradición de piezas en las que un músico o letrista homenajea a otro. Lo que distingue a este tango es que el homenaje viene de alguien que pertenece exactamente al mismo mundo — no es la admiración del aficionado ni el reconocimiento institucional, sino el duelo de quien pierde a un compañero de oficio y de vida. Esa igualdad de rango entre el que habla y el que se fue le da a la pieza una autenticidad que pocas elegías del cancionero igualan.

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